Sí, era inevitable, lo has hecho.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
sábado, 26 de noviembre de 2011
Una nueva etapa...
Día cargado de muchas emociones.
Muchas sorpresas.
Llamadas y mensajes inesperados.
Muchos abrazos, besos, sonrisas.
He podido compartir este día con las personas más especiales para mí, incluso aquellas que se encuentran a tantos kilómetros.
Gracias por ayudarme a empezar los 20 con una sonrisa enorme en mi cara! :)
Muchas sorpresas.
Llamadas y mensajes inesperados.
Muchos abrazos, besos, sonrisas.
He podido compartir este día con las personas más especiales para mí, incluso aquellas que se encuentran a tantos kilómetros.
Gracias por ayudarme a empezar los 20 con una sonrisa enorme en mi cara! :)
jueves, 17 de noviembre de 2011
miércoles, 26 de octubre de 2011
Coherencia...
Soy incoherente conmigo misma cuando, aquí y ahora digo sí y hago no.
A veces no necesariamente todo lo que digo es todo lo que hago, y todo lo que hago no siempre es lo que pienso. Pero todo lo que digo, es lo que pienso. Aunque a veces pienso cosas que no me atrevo a decir. Actúo sin pensar, y pienso sin actuar. Otras veces pienso demasiado cada cosa que hago, y al final de tanto pensarlo acabo sin hacerlo. Pienso todo lo que digo como veces hablo sin pensar. Mi cabeza y yo pocas veces estamos de acuerdo, y en este caso...¿qué hago? Tampoco respondo siempre igual a esta pregunta. Pero si de algo estoy segura, a pesar de todo, es que dentro de mi incoherencia, sé que en todo momento soy coherente con lo que pienso, digo y hago.
jueves, 20 de octubre de 2011
Las alas son para volar.
Para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en paracaídas; necesitas cierta altura antes de saltar.
Para volar hay que empezar asumiendo riesgos.Si no quieres, lo mejor será resignarse y seguir caminando para siempre.
Yo... Yo estoy dispuesta a asumir riesgos.
Aquí y ahora
Parece difícil. ¿Y qué? Claro, seguro que es más fácil no comprometerse con la realidad; huir hacia el pasado o hacia el futuro. Seguro que es más fácil enfrentarse a cada situación habiéndola fantaseado cien veces antes, habiendo comprobado todas sus alternativas... Y mejor aún, en lugar de cien veces... ¿Qué tal un millón?
Tengo la misma sensación que frente al viejo chiste del señor que visitaba un sanatorio psiquiátrico y veía a los pacientes que se zambullían en la piscina al grito de: "¡Qué bonito será el jueves!".
El señor se acercó al enfermero y le preguntó: "¿Qué va a pasar el jueves?". Y éste le contestó: "¡El jueves llenarán de agua la piscina!".
sábado, 15 de octubre de 2011
Que soy una impaciente, ya lo sé.
No lo puedo evitar. A veces siento que no voy al ritmo al que mi vida quiere ir, ni mi vida va al ritmo al que me gustaría ir a mí. Cuando siento que las cosas van demasiado rápidas, me agobio con facilidad, y sólo quiero irme lejos, alejarme de todo, y de todos. Otras veces, en cambio, por más que quiera, el tiempo no pasa. Qué relativo es todo esto...
Qué lentos pasan los días cuando estás esperando que llegue ese día que tanto deseas, y qué rápido pasan cuando ese día llega.
Qué lentas pasan las horas esperando para hablar o ver a cierta persona, y qué rápidas pasan cuando te sientes a gusto en compañía de alguien.
Tener las mismas ganas de querer pararlo como de mover las agujas del reloj a tu antojo.
Odio el tiempo, no me gusta. Aunque en ocasiones sea el único capaz de darnos alguna solución.
Continuamente estamos pensando que tenemos todo el tiempo del mundo, que todo esto será eterno, y no, no es así. Dejamos de dar importancia a las cosas que nos están pasando aquí y ahora, para tomar prioridad a aquello que está por llegar. Y al final, cuando llegan tampoco sabes disfrutarlas, porque nunca sabes valorar el momento presente. Y justamente ahí es cuando te das cuenta de que deberías haberlas aprovechado mejor. Es tarde, ya no puedes volver hacia atrás.
Creemos que tenemos tiempo para todo, y el tiempo siempre se nos escapa como arena entre los dedos.
¿Cuántas veces hemos querido regresar a ese momento que no supimos aprovechar? Cuántas cosas habrían cambiado, cuántas cosas serían diferentes, cuánto habrías disfrutado.
No caigas más en ese error, no lo permitas.
Y para los impacientes como yo, el tiempo suele ser más nuestro enemigo que nuestro amigo.
Porque soy una impaciente, y lo sé.
Pero algún día... el mundo será de los impacientes.
Qué lentos pasan los días cuando estás esperando que llegue ese día que tanto deseas, y qué rápido pasan cuando ese día llega.
Qué lentas pasan las horas esperando para hablar o ver a cierta persona, y qué rápidas pasan cuando te sientes a gusto en compañía de alguien.
Tener las mismas ganas de querer pararlo como de mover las agujas del reloj a tu antojo.
Odio el tiempo, no me gusta. Aunque en ocasiones sea el único capaz de darnos alguna solución.
Continuamente estamos pensando que tenemos todo el tiempo del mundo, que todo esto será eterno, y no, no es así. Dejamos de dar importancia a las cosas que nos están pasando aquí y ahora, para tomar prioridad a aquello que está por llegar. Y al final, cuando llegan tampoco sabes disfrutarlas, porque nunca sabes valorar el momento presente. Y justamente ahí es cuando te das cuenta de que deberías haberlas aprovechado mejor. Es tarde, ya no puedes volver hacia atrás.
Creemos que tenemos tiempo para todo, y el tiempo siempre se nos escapa como arena entre los dedos.
¿Cuántas veces hemos querido regresar a ese momento que no supimos aprovechar? Cuántas cosas habrían cambiado, cuántas cosas serían diferentes, cuánto habrías disfrutado.
No caigas más en ese error, no lo permitas.
Y para los impacientes como yo, el tiempo suele ser más nuestro enemigo que nuestro amigo.
Porque soy una impaciente, y lo sé.
Pero algún día... el mundo será de los impacientes.
martes, 11 de octubre de 2011
Otros planes para ti...
Pero los planes son sólo un dibujo en una servilleta de papel, y por mucho que te empeñes, al final tus planes le importan una mierda al resto del mundo.Y puedes ponerle cabeza, corazón, o un taco de servilletas emborronadas con sueños; que la vida, tiene otros planes para ti.
sábado, 8 de octubre de 2011
Ahora los relojes pararán...
- No digas nada, cierra los ojos.
- Vale... ¿y ahora?
- Piensa en un lugar donde te gustaría estar ahora mismo.
- Vale. Ya.
- Ahora piensa una persona con la que te gustaría estar en ese lugar. Imagina que está detrás de ti, y que te abraza.
Te abrazo. Y el tiempo para en este momento. O no. Pero eso es lo que más me hubiese gustado. No estaría mal. Aquí me siento protegida, me siento bien, especial, me siento feliz. Aquí dentro se está muy bien. Todo lo demás deja de tener importancia. Por un momento, el mundo entero deja de importar.
miércoles, 5 de octubre de 2011
¿Ya sabes para qué vives?
Lo importante es que sepas qué sentido tiene tu vida, y que te comprometas con él.
Porque, indudablemente -y aunque no te guste-. la única persona en el universo que va a estar contigo hasta el último día...
eres tú mismo.
Lo importante es que puedas contestar afirmativamente a esta pregunta:
...¿Ya sabes para qué vives?...
miércoles, 28 de septiembre de 2011
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Alguien distinto a ti...
Con alguien que sólo sepa lo que yo sé,
y con quien acuerde en cada detalle...
podré comunicarme fácilmente, compartir ideas y experiencias,
pero poco y nada podré aprender en esa relación.
viernes, 16 de septiembre de 2011
Yo, el centro de mi mundo.
No te interrumpas... Date tiempo... Date lugar... Date todo...
Finalmente, tú eres, para ti, el centro del mundo en el que vives, así como yo soy el centro del mundo en el que yo vivo.
¿Vivimos en el mundo infinito de las cosas de fuera o vivimos en el limitado y también grandioso mundo de mis cosas, mi mundo? ¿Cómo no sentirme el centro de este universo en el que vivo si toda su existencia depende de la mía?
No sería bueno que te confundieras. Esto no significa creerse el centro de mundos ajenos.
Sería terrible por ejemplo que, cuando nos encontremos, yo pretendiera ser el centro de tu mundo o, peor aún, si te cediera el lugar de ser el centro del mío. ¡Ah no no no!
Finalmente, tú eres, para ti, el centro del mundo en el que vives, así como yo soy el centro del mundo en el que yo vivo.
¿Vivimos en el mundo infinito de las cosas de fuera o vivimos en el limitado y también grandioso mundo de mis cosas, mi mundo? ¿Cómo no sentirme el centro de este universo en el que vivo si toda su existencia depende de la mía?
No sería bueno que te confundieras. Esto no significa creerse el centro de mundos ajenos.
Sería terrible por ejemplo que, cuando nos encontremos, yo pretendiera ser el centro de tu mundo o, peor aún, si te cediera el lugar de ser el centro del mío. ¡Ah no no no!
Cuando tú y yo nos encontremos seremos dos mundos que se encuentran.
Seremos dos universos en contacto.
Tú, un universo con centro en ti.
Yo, un universo con centro en mí.
¡Será maravilloso! No lo dudes, cuando tú y yo nos encontremos...
jueves, 1 de septiembre de 2011
Palabras más, palabras menos.
- ¿Por qué te apresuras? (Miento, esto no es una pregunta.)
- No te apures... (Miento otra vez.)
- No me apures. (Esto es lo que quería decir)
El lenguaje exterior, el que suelo usar para comunicarme con los demás,
no siempre es el reflejo fiel de lo que aparentemente quiero decir.
Te digo: "¿Tienes ganas de tomar un café?", en lugar de: "Quiero tomar un café contigo. Te pido que me acompañes."
Muchas veces hacemos preguntas en lugar de afirmar un pensamiento que nos pertenece.
Éstas son nuestras frases encubridoras.
Si cada vez que hago una pregunta me ocupara de encontrar en ella la afirmación escondida, me daría cuenta de muchas afirmaciones que me callo...
miércoles, 31 de agosto de 2011
Intimidad.
La intimidad es darle al otro las herramientas y la llave para que pueda hacer daño teniendo la certeza de que no lo va a hacer.
Por eso, la intimidad en una relación no se da rápidamente.
La intimidad sucederá solamente si soy capaz de regocijarme
y reposarme sobre nuestras afinidades y semejanzas,
mientras reconozco y respeto todas nuestras diferencias.
martes, 30 de agosto de 2011
Ahora nunca sé qué hora es, pero me da igual.
Y en ese momento quité la pila del reloj.
Quizá para hacerme creer que el tiempo paró en ese instante.
Quizá porque eso sería lo que más me hubiese gustado en ese momento.
Quizá para volver a ese instante cada vez que mirara el reloj.
La hora parada. El minuto exacto está metido en un reloj, para siempre.
Y ahora nunca sé qué hora es, pero me da igual.
Quizá para hacerme creer que el tiempo paró en ese instante.
Quizá porque eso sería lo que más me hubiese gustado en ese momento.
Quizá para volver a ese instante cada vez que mirara el reloj.
La hora parada. El minuto exacto está metido en un reloj, para siempre.
Y ahora nunca sé qué hora es, pero me da igual.
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