jueves, 20 de octubre de 2011

Las alas son para volar.

Para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en paracaídas; necesitas cierta altura antes de saltar.
Para volar hay que empezar asumiendo riesgos.
Si no quieres, lo mejor será resignarse y seguir caminando para siempre.


Yo... Yo estoy dispuesta a asumir riesgos.