miércoles, 26 de octubre de 2011

Coherencia...

Soy incoherente conmigo misma cuando, aquí y ahora digo sí y hago no.
A veces no necesariamente todo lo que digo es todo lo que hago, y todo lo que hago no siempre es lo que pienso. Pero todo lo que digo, es lo que pienso. Aunque a veces pienso cosas que no me atrevo a decir. Actúo sin pensar, y pienso sin actuar. Otras veces pienso demasiado cada cosa que hago, y al final de tanto pensarlo acabo sin hacerlo. Pienso todo lo que digo como veces hablo sin pensar. Mi cabeza y yo pocas veces estamos de acuerdo, y en este caso...¿qué hago? Tampoco respondo siempre igual a esta pregunta. Pero si de algo estoy segura, a pesar de todo, es que dentro de mi incoherencia, sé que en todo momento soy coherente con lo que pienso, digo y hago.

jueves, 20 de octubre de 2011

Las alas son para volar.

Para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en paracaídas; necesitas cierta altura antes de saltar.
Para volar hay que empezar asumiendo riesgos.
Si no quieres, lo mejor será resignarse y seguir caminando para siempre.


Yo... Yo estoy dispuesta a asumir riesgos.

Aquí y ahora

Parece difícil. ¿Y qué? Claro, seguro que es más fácil no comprometerse con la realidad; huir hacia el pasado o hacia el futuro. Seguro que es más fácil enfrentarse a cada situación habiéndola fantaseado cien veces antes, habiendo comprobado todas sus alternativas... Y mejor aún, en lugar de cien veces... ¿Qué tal un millón?

Tengo la misma sensación que frente al viejo chiste del señor que visitaba un sanatorio psiquiátrico y veía a los pacientes que se zambullían en la piscina al grito de: "¡Qué bonito será el jueves!".
El señor se acercó al enfermero y le preguntó: "¿Qué va a pasar el jueves?". Y éste le contestó: "¡El jueves llenarán de agua la piscina!".

sábado, 15 de octubre de 2011

Que soy una impaciente, ya lo sé.

No lo puedo evitar. A veces siento que no voy al ritmo al que mi vida quiere ir, ni mi vida va al ritmo al que me gustaría ir a mí. Cuando siento que las cosas van demasiado rápidas, me agobio con facilidad, y sólo quiero irme lejos, alejarme de todo, y de todos. Otras veces, en cambio, por más que quiera, el tiempo no pasa. Qué relativo es todo esto...


Qué lentos pasan los días cuando estás esperando que llegue ese día que tanto deseas, y qué rápido pasan cuando ese día llega.

Qué lentas pasan las horas esperando para hablar o ver a cierta persona, y qué rápidas pasan cuando te sientes a gusto en compañía de alguien.
Tener las mismas ganas de querer pararlo como de mover las agujas del reloj a tu antojo.

Odio el tiempo, no me gusta. Aunque en ocasiones sea el único capaz de darnos alguna solución.
Continuamente estamos pensando que tenemos todo el tiempo del mundo, que todo esto será eterno, y no, no es así. Dejamos de dar importancia a las cosas que nos están pasando aquí y ahora, para tomar prioridad a aquello que está por llegar. Y al final, cuando llegan tampoco sabes disfrutarlas, porque nunca sabes valorar el momento presente. Y justamente ahí es cuando te das cuenta de que deberías haberlas aprovechado mejor. Es tarde, ya no puedes volver hacia atrás. 

Creemos que tenemos tiempo para todo, y el tiempo siempre se nos escapa como arena entre los dedos.
¿Cuántas veces hemos querido regresar a ese momento que no supimos aprovechar? Cuántas cosas habrían cambiado, cuántas cosas serían diferentes, cuánto habrías disfrutado.

No caigas más en ese error, no lo permitas.

Y para los impacientes como yo, el tiempo suele ser más nuestro enemigo que nuestro amigo.
Porque soy una impaciente, y lo sé. 
Pero algún día... el mundo será de los impacientes.





martes, 11 de octubre de 2011

Otros planes para ti...

Pero los planes son sólo un dibujo en una servilleta de papel, y por mucho que te empeñes, al final tus planes le importan una mierda al resto del mundo.Y puedes ponerle cabeza, corazón, o un taco de servilletas emborronadas con sueños; que la vida, tiene otros planes para ti.



sábado, 8 de octubre de 2011

Ahora los relojes pararán...

- No digas nada, cierra los ojos.
- Vale... ¿y ahora?
- Piensa en un lugar donde te gustaría estar ahora mismo.
- Vale. Ya.
- Ahora piensa una persona con la que te gustaría estar en ese lugar. Imagina que está detrás de ti, y que te abraza.


Te abrazo. Y el tiempo para en este momento. O no. Pero eso es lo que más me hubiese gustado. No estaría mal. Aquí me siento protegida, me siento bien, especial, me siento feliz. Aquí dentro se está muy bien. Todo lo demás deja de tener importancia. Por un momento, el mundo entero deja de importar.

miércoles, 5 de octubre de 2011

¿Ya sabes para qué vives?

Lo importante es que sepas qué sentido tiene tu vida, y que te comprometas con él.
Porque, indudablemente -y aunque no te guste-. la única persona en el universo que va a estar contigo hasta el último día... 
eres tú mismo.

Lo importante es que puedas contestar afirmativamente a esta pregunta:
...¿Ya sabes para qué vives?...