jueves, 1 de septiembre de 2011

Palabras más, palabras menos.

- ¿Por qué te apresuras? (Miento, esto no es una pregunta.)
- No te apures... (Miento otra vez.)
- No me apures. (Esto es lo que quería decir)

El lenguaje exterior, el que suelo usar para comunicarme con los demás,
no siempre es el reflejo fiel de lo que aparentemente quiero decir.

Te digo: "¿Tienes ganas de tomar un café?", en lugar de: "Quiero tomar un café contigo. Te pido que me acompañes."

Muchas veces hacemos preguntas en lugar de afirmar un pensamiento que nos pertenece.
Éstas son nuestras frases encubridoras.
Si cada vez que hago una pregunta me ocupara de encontrar en ella la afirmación escondida, me daría cuenta de muchas afirmaciones que me callo...

A veces, yo soy yo 
y mi lenguaje es mi disfraz