viernes, 25 de mayo de 2012

Magia...



El deseo profundo, el deseo más real es aquel de acercarse a alguien.
A partir de ahí, comienzan las reacciones, los dos entran en juego, pero lo que sucede antes, la atracción que los unió, es imposible de explicar. Es el deseo intacto en estado puro.

Cuando el deseo todavía está en ese estado puro, ambos se apasionan por la vida, viven cada momento conscientemente, esperan siempre el momento adecuado para celebrarlo.

Así, las personas no tienen prisa, no precipitan los acontecimientos con acciones inconscientes. Saben que lo inevitable se manifestará, que lo verdadero siempre encuentra una manera de mostrarse. Cuando llega el momento, no dudan, no pierden oportunidad, no dejan pasar ningún momento mágico porque respetan la importancia de cada segundo.