jueves, 20 de septiembre de 2012

A veces vapor, a veces hielo...

Soy el agua de la lluvia. Caigo sobre los sembrados, y calmo la sed a las plantas. Me ama la tierra, a la cual mantengo viva y fértil. Me odian los veraneantes de la playa, me odian los animales desamparados que vagan por las calles.

Soy el agua en un estanque. Aquí estoy, esperando ser utilizada. Sirvo para refrescar a los campesinos y para bañar a los animales. No soy apta para ser bebida porque estoy sucia y contaminada  Demasiado tiempo quieta.


Soy el agua de las lágrimas de un niño.

Soy la expresión auténtica de la emoción. Soy el símbolo de la alegría y de la pena.
Soy el agua de un río caudaloso. 
Soy el hogar de miles de peces, soy el movimiento de la naturaleza, soy el ruido del bosque y de la pradera. Soy el dulce que será sal mañana cuando llegue al mar.

Soy el agua de la fuente cristalina, soy el trago que calma la sed del caminante.

Soy el símbolo más claro del fluir y de la vida.


A veces soy vapor, y a veces hielo.
Y, en todas esas formas de ser, soy útil, soy inútil, y hasta a veces dañina. Porque nunca trato de ser lo que no soy. Porque admito ser la parte y no el todo. Porque soy muchas cosas y una sola. Porque no soy más de lo que soy, pero tampoco menos.